Calendario litúrgico
Santo del día, 9 de junio: San Efrén de Siria, diácono y doctor de la Iglesia
Memoria librec. 306 – junio de 373
Es una memoria libre: su celebración es opcional y puede hacerse o dejarse según el lugar y la comunidad.
Efrén nació hacia el año 306 en Nísibe, una ciudad de frontera entre el imperio romano y Persia, en una familia cristiana. Allí lo formó en la fe el obispo san Jacobo de Nísibe. Fue diácono toda su vida —nunca quiso ser sacerdote— y vivió en pobreza y virginidad.
En el año 363 Nísibe pasó a manos persas por un tratado y la comunidad cristiana tuvo que marcharse. Efrén se instaló en Edesa, donde pasó su última década. Enseñó, discutió con las numerosas sectas que circulaban por la ciudad, en especial las que seguían a Bardesanes, y probablemente ayudó a organizar la escuela para los cristianos refugiados de Persia.
Lo que lo hace único es cómo hizo teología: en verso. Escribió comentarios bíblicos y homilías, pero sobre todo himnos, cientos de himnos en siríaco, con acrósticos y decenas de esquemas rítmicos distintos, pensados para cantarse en la liturgia. No explicaba el misterio con definiciones sino con paradojas e imágenes tomadas de la naturaleza. Por eso lo llamaron "el arpa del Espíritu Santo". Benedicto XVI decía de él que "hace teología en forma poética".
Fue de los primeros en hablar largamente de María. Para Efrén no hay Encarnación sin María, igual que no hay Redención sin Cristo; y hablaba de las mujeres con una dignidad poco frecuente en su época.
Murió en junio del 373, contagiado durante una peste, mientras atendía a los enfermos de Edesa: el diácono que había cantado la caridad murió ejerciéndola. Sus escritos se leían públicamente en algunas iglesias después de la Escritura, y lo veneran por igual las tradiciones siríacas orientales y occidentales. El papa Benedicto XV lo proclamó doctor de la Iglesia.
Patrono de los directores espirituales y de quienes cantan y componen para la liturgia.
Oración a San Efrén de Siria
Padre, infunde en nuestros corazones el Espíritu Santo, el cual inspiró al diácono san Efrén a cantar con alegría tus misterios, y lo impulsó a entregarse totalmente a tu servicio. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
San José de Anchieta, presbítero
Conmemoración19 de marzo de 1534 – 9 de junio de 1597
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
José de Anchieta nació el 19 de marzo de 1534 en San Cristóbal de La Laguna, en Tenerife, Islas Canarias. Estudió en Coimbra, donde destacó como poeta en latín, y siendo adolescente entró en la Compañía de Jesús. En 1553, con diecinueve años y la salud ya frágil, se embarcó para Brasil. No volvería nunca a Europa.
En la meseta de Piratininga abrió una escuela para niños indígenas y portugueses. Aquel colegio, fundado en 1554, fue el origen de la ciudad de São Paulo. Años después trabajó en Río de Janeiro, donde colaboró en la construcción de un colegio y del primer hospital de la ciudad. Entre 1577 y 1587 fue provincial de los jesuitas en Brasil.
Anchieta hizo algo poco común entre los europeos de su siglo: aprendió la lengua de la gente. Compuso la primera gramática del tupí, escribió catecismos, poemas y obras de teatro en tupí, portugués, castellano y latín, para que los indígenas pudieran rezar y aprender en su propio idioma. Caminó miles de kilómetros por la costa y el interior, sirvió de intermediario en conflictos entre portugueses y tamoios, y defendió a los indígenas de los abusos de los colonos.
Murió el 9 de junio de 1597, a los 63 años, en Reritiba —hoy Anchieta, en el estado de Espírito Santo—. Se lo llama "apóstol del Brasil". Juan Pablo II lo beatificó en 1980 y el papa Francisco lo canonizó el 3 de abril de 2014 mediante canonización equivalente, es decir, reconociendo un culto público, extendido y antiguo sin exigir un segundo milagro.
Patrono de los misioneros de Brasil; invocado por los catequistas y por los pueblos indígenas americanos.
Oración a San José de Anchieta
Señor, que enviaste a san José de Anchieta a un mundo nuevo y le diste el don de hablar la lengua de aquel pueblo, enséñanos a acercarnos a los demás como él: escuchando primero. Que no impongamos nuestra manera de creer, sino que sepamos ofrecer tu amor con respeto y paciencia. Amén.
