Calendario litúrgico
Santo del día, 10 de junio: San Asterio de Petra, obispo
Conmemoración† c. 365
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Asterio fue obispo de Petra, en la provincia romana de Arabia, durante el siglo IV, los años más duros de la crisis arriana. La herejía de Arrio negaba que el Hijo fuera Dios igual que el Padre, y había ganado el favor de la corte imperial. Muchos obispos cedieron. Asterio, al principio, estaba entre ellos.
En el año 343 el partido arriano lo envió al concilio de Sárdica (la actual Sofía) con el encargo de acusar a san Atanasio de Alejandría, el principal defensor de la fe de Nicea. Allí Asterio vio de cerca cómo trabajaban sus propios aliados: las maniobras, los testimonios falsos, las acusaciones fabricadas. Y cambió de bando. Abandonó a los arrianos y defendió a Atanasio.
Lo pagó caro. Los arrianos lo amenazaron y lo persiguieron; el emperador Constancio lo desterró a la Libia Superior, en Egipto, donde pasó años lejos de su iglesia. Solo en el 362, cuando el edicto del emperador Juliano permitió el regreso de los obispos exiliados, pudo volver.
Ese mismo año participó en el concilio de Alejandría, convocado entre otras cosas para sanar el cisma meleciano que dividía a la Iglesia de Antioquía. Asterio fue uno de los encargados de llevar la carta del concilio a Lucifer de Cagliari y a los obispos antioquenos. El intento de reconciliación fracasó: Lucifer, sin esperar, consagró a Paulino como rival de Melecio.
No se conoce con certeza la fecha de su muerte, que se sitúa hacia mediados o finales del siglo IV. El Martirologio Romano lo recuerda el 10 de junio. Se lo representa con el báculo de obispo. Su historia vale por lo que tiene de rara: un hombre que fue enviado a acusar y tuvo el coraje de reconocer, en pleno concilio, que estaba equivocado.
Oración a San Asterio de Petra
Dios de la verdad, que diste a san Asterio de Petra la honradez de reconocer su error y la fuerza de sostenerlo hasta el destierro, líbranos de defender lo que sabemos falso. Danos humildad para cambiar de opinión y valor para pagar el precio. Amén.
Beato Juan Dominici, obispo y cardenal
Conmemoración1376 – 10 de junio de 1419
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Juan Dominici nació en Florencia y entró joven en la Orden de Predicadores. Arrastraba un defecto de dicción que parecía cerrarle el camino de la predicación, el oficio propio de los dominicos; lo trabajó hasta superarlo y terminó siendo uno de los predicadores más escuchados de su tiempo, además de reformador de conventos y maestro espiritual.
Le tocó vivir el Gran Cisma de Occidente, con dos y luego tres pretendientes al papado y la cristiandad partida. Venecia lo envió como representante suyo al cónclave de 1406, del que salió elegido Gregorio XII. Al año siguiente el Papa, de quien fue confesor y consejero, lo nombró arzobispo de Ragusa; en 1408 lo creó cardenal del título de San Sixto y lo envió como embajador a Hungría. Dominici trabajó por acabar con el cisma, aunque su fidelidad a Gregorio XII le costó enemistades.
El 19 de julio de 1418 el papa Martín V lo nombró legado en Bohemia para hacer frente a la difusión de las ideas de Jan Hus. Consiguió poco: el rey Wenceslao no lo respaldó y el país estaba al borde de la guerra. Murió al año siguiente, el 10 de junio de 1419, en Buda, en Hungría, lejos de su Florencia.
El papa Gregorio XVI lo beatificó en 1832. Su memoria se celebra el 10 de junio.
Oración a Beato Juan Dominici
Señor, que diste al beato Juan Dominici constancia para vencer su propia limitación y ponerla a tu servicio, enséñanos a no escondernos detrás de lo que no sabemos hacer. Que trabajemos por la unidad de la Iglesia con paciencia, aun cuando los resultados tarden. Amén.
