Calendario litúrgico
Santo del día, 9 de mayo: San Gregorio Ostiense
Conmemoración† 9 de mayo de 1048
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Gregorio fue monje benedictino en el monasterio romano de los santos Cosme y Damián, del que llegó a ser abad. Sirvió además como bibliotecario apostólico bajo varios papas. Su prudencia y su vida ordenada lo hicieron conocido en Roma, y el papa Juan XVIII lo nombró obispo de Ostia, el puerto de Roma, y después cardenal.
En el siglo XI, Navarra y La Rioja quedaron arruinadas por plagas de langosta que se comían las cosechas año tras año. Los habitantes, sin salida, pidieron ayuda al papa. Juan XVIII envió a Gregorio como legado apostólico a España. Estuvo allí unos cinco años. No llegó con soluciones técnicas: recorrió los pueblos predicando penitencia, organizando rogativas y procesiones, bendiciendo los campos y acompañando a gente que estaba pasando hambre. La región se recuperó, y el pueblo atribuyó la mejora a su intercesión. Entre los discípulos que lo ayudaron en esos años estuvo santo Domingo de la Calzada, que después dedicaría su vida a los peregrinos del Camino de Santiago.
Agotado por el trabajo, Gregorio enfermó y murió en Logroño el 9 de mayo, hacia el año 1048. Su cuerpo fue encontrado en 1266 y desde entonces su culto creció en el norte de España; en 1754 se extendió oficialmente a toda Navarra. Todavía hoy la devoción sigue viva sobre todo en La Rioja y en Navarra, donde se lo invoca contra las plagas que arruinan las cosechas y se bendicen con su nombre los campos y las semillas.
Invocado contra las plagas del campo, en especial la langosta y los insectos que dañan las cosechas.
Oración a San Gregorio Ostiense
Dios nuestro, que enviaste a san Gregorio Ostiense a consolar a un pueblo que se quedaba sin pan: cuida el trabajo de los que siembran y de los que cosechan. Guarda sus campos de toda plaga y su casa de toda angustia. Y enséñanos a compartir lo que recibimos de tu mano. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
San Pacomio
Conmemoraciónc. 292 – c. 348
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Pacomio nació hacia el año 292 en la Tebaida, en el Alto Egipto, de padres paganos. A los veinte años fue reclutado por la fuerza para el ejército del emperador. A los reclutas los llevaban río abajo encerrados, y al pasar por Tebas unos cristianos de la ciudad les llevaron comida y los atendieron sin pedir nada a cambio. Pacomio preguntó quiénes eran. Esa fue su primera noticia del Evangelio. Cuando lo licenciaron, se hizo catecúmeno y recibió el bautismo en Quenoboskion.
Buscó entonces al viejo ermitaño Palamón, que vivía en el desierto, y le pidió que lo aceptara como discípulo. Palamón lo probó describiéndole su vida: pan y sal, nada de vino ni aceite, media noche en vela. Pacomio se quedó igual. Años después, en un lugar llamado Tabennisi, a orillas del Nilo, entendió que Dios le pedía algo distinto de la soledad: reunir a los monjes para que vivieran juntos, bajo un mismo techo, un mismo horario y una misma regla. Fundó allí el primer monasterio de vida común, hacia el año 320.
Eso lo convirtió en el padre del cenobitismo, la vida monástica en comunidad, frente a la vida solitaria de los ermitaños. Escribió la primera regla monástica conocida, con normas concretas sobre el trabajo manual, el silencio, las comidas y la oración; san Jerónimo la tradujo al latín, y por esa vía influyó en el monacato posterior de Oriente y de Occidente. Antes de morir había varios monasterios de hombres y también casas de mujeres bajo su forma de vida. Murió hacia el año 348, tras una enfermedad que lo tuvo postrado unos cuarenta días.
Oración a San Pacomio
Señor, que llamaste a san Pacomio a juntar en una misma casa a los que te buscaban solos: enséñanos a vivir con otros sin perder el silencio interior. Danos orden en el día y paciencia con los que tenemos cerca. Que el trabajo de nuestras manos sea también oración. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
