Salmo 34
Alabaré al Señor en todo tiempo: gustad y ved qué bueno es
El Salmo 34 enseña algo difícil: alabar a Dios en todo tiempo, no solo cuando las cosas van bien. Quien lo compuso venía de pasar miedo de verdad, «acudí solícitamente al Señor, y me oyó, y me sacó de todas mis tribulaciones», y por eso su gratitud no suena ingenua, sino ganada.
Aquí está la invitación más citada de los salmos: «Gustad y ved cuán suave es el Señor». Y también una de las promesas que más consuelan: el Señor está al lado de los que tienen el corazón atribulado. Rézalo para dar gracias, o precisamente cuando dar gracias cueste.
En la numeración de la Vulgata, que siguen muchos devocionarios católicos, este salmo aparece como Salmo 33.
1. Alabaré al Señor en todo tiempo, no cesarán mis labios de pronunciar sus alabanzas.
2. En el Señor se gloriará mi alma. Óiganlo los humildes, y se consuelen.
3. Engrandeced conmigo al Señor, y todos a una ensalcemos su Nombre.
4. Acudí solícitamente al Señor, y me oyó, y me sacó de todas mis tribulaciones.
5. Acercaos vosotros a él, y os iluminará, y no quedaréis sonrojados.
6. Clamó este pobre, y el Señor le oyó, y lo libró de todas sus angustias.
7. El ángel del Señor asistirá alrededor de los que le temen, y los librará del mal.
8. Gustad y ved cuán suave es el Señor; bienaventurado el hombre que en él confía.
9. Temed al Señor todos vosotros sus santos; porque nada falta a los que temen.
10. Los ricos padecieron necesidad y hambre; pero a los que buscan al Señor no les faltará bien alguno.
11. Venid, hijos, escuchadme, que yo os enseñaré el temor del Señor.
12. ¿Quién es el hombre que apetece vivir, y que desea ver días dichosos?
13. Pues para esto guarda pura tu lengua de todo mal, y no profieran tus labios ningún embuste.
14. Huye del mal, y obra el bien; busca la paz, y empéñate en alcanzarla.
15. El Señor tiene fijos sus ojos sobre los justos, y atentos sus oídos a las plegarias que le hacen.
16. Y el rostro del Señor está observando a los que obran mal, para extirpar de la tierra la memoria de ellos.
17. Clamaron los justos, y los oyó el Señor, y los libró de todas sus aflicciones.
18. El Señor está al lado de los que tienen el corazón atribulado; y él salvará a los humildes de espíritu.
19. Muchas son las tribulaciones de los justos; pero de todas los librará el Señor.
20. De todos los huesos de ellos tiene el Señor sumo cuidado; ni uno solo será quebrantado.
21. Funestísima es la muerte de los pecadores; y los que aborrecen al justo quedarán destruidos.
22. El Señor redimirá las almas de sus siervos, y no perecerán los que en él esperan.
Traducción de Félix Torres Amat (dominio público).
Preguntas frecuentes
¿Para qué se reza el Salmo 34?
Para dar gracias y alabar a Dios en todo tiempo, incluso en medio de la prueba. También es un salmo de consuelo: promete que el Señor está cerca de los que tienen el corazón atribulado y escucha el clamor del pobre.
¿El Salmo 34 y el Salmo 33 son el mismo?
Sí. En la numeración de la Vulgata latina, la que siguen muchos devocionarios y libros litúrgicos católicos, este salmo aparece como Salmo 33. En la numeración hebrea, que usan la mayoría de las Biblias actuales, es el Salmo 34. El texto es el mismo.
