Calendario litúrgico
Santo del día, 1 de mayo: San José Obrero
Memoria libreEs una memoria libre: su celebración es opcional y puede hacerse o dejarse según el lugar y la comunidad.
La Iglesia celebra a san José dos veces al año, y no son dos santos distintos sino el mismo hombre mirado desde dos ángulos. El 19 de marzo lo recuerda como esposo de la Virgen María y padre adoptivo de Jesús. El 1 de mayo lo mira desde su oficio. En el Evangelio, los vecinos de Nazaret llaman a Jesús "el hijo del carpintero". Esa frase corta dice bastante: José tenía un taller y un trabajo manual, y de ahí vivía la Sagrada Familia. Jesús aprendió ese oficio a su lado.
La memoria del 1 de mayo es reciente. La instituyó el papa Pío XII en 1955, ante una multitud de trabajadores reunida en la plaza de San Pedro. Ese día ya se celebraba en muchos países el Día Internacional del Trabajo, y el Papa quiso poner a José en el centro de esa jornada: pidió que el humilde obrero de Nazaret fuera protector de los trabajadores y de sus familias. La fecha no fue casual. Se buscaba dar contenido cristiano a una celebración laboral que otras corrientes reclamaban como propia. En América Latina la coincidencia se nota todavía más, porque el 1 de mayo es feriado en casi todos los países.
El fondo de la fiesta es sencillo: el trabajo humano tiene dignidad porque Dios mismo quiso nacer y crecer en una casa de trabajadores. San Juan Pablo II desarrolló esa idea en su enseñanza sobre el trabajo, cuando explicó que trabajando la persona se realiza como ser humano. A san José se le reza por quienes buscan empleo, por quienes cargan con el peso de sostener una familia y por quienes trabajan sin condiciones justas. En el calendario litúrgico es memoria libre: cae en pleno tiempo pascual y se celebra si conviene a la comunidad.
Patrono de los trabajadores; invocado por quienes buscan empleo y por quienes trabajan en condiciones injustas.
Oración a San José Obrero
Dios, creador del universo, que has establecido la ley del trabajo para toda la humanidad, concédenos con bondad, por el ejemplo y patrocinio de san José, que llevemos a cabo lo que nos mandas y consigamos los premios que prometes. Por nuestro Señor Jesucristo.
San Peregrino Laziosi
Conmemoraciónc. 1265 – 1345
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Peregrino Laziosi nació en Forlì, en el norte de Italia, hacia 1265. Cerca de los treinta años entró en la Orden de los Siervos de María, los servitas, donde vivió muchos años como religioso sin ser sacerdote. Se le recuerda por una penitencia dura y constante: según la tradición de su orden, pasó unos treinta años sin sentarse, de pie o de rodillas.
A los sesenta años esa vida le pasó factura. Se le abrió una llaga en la pierna derecha que los médicos no lograron curar y que decidieron amputar. La noche anterior a la operación, Peregrino rezó largo rato ante el crucifijo del claustro. La tradición cuenta que vio a Jesús bajar de la cruz para tocarle la pierna. A la mañana siguiente la herida había cerrado y el cirujano no tuvo nada que cortar. Vivió veinte años más y murió en Forlì el 1 de mayo de 1345, a los ochenta.
Por esa curación se le reza desde hace siglos por los enfermos de cáncer y por quienes reciben un diagnóstico sin salida. Fue beatificado por el papa Pablo V el 15 de abril de 1609 y canonizado por Benedicto XIII el 27 de diciembre de 1726, en la basílica vaticana. Su cuerpo descansa en la iglesia de los Siervos de María de Forlì, ciudad de la que es copatrono. En las imágenes suele aparecer sostenido por ángeles mientras Jesús se inclina desde la cruz para sanarlo.
Invocado por los enfermos de cáncer y por quienes padecen enfermedades consideradas incurables; copatrono de Forlì.
Oración a San Peregrino Laziosi
San Peregrino, amigo de Dios y patrono de los enfermos, te pedimos que intercedas ante Dios nuestro Señor, Médico de médicos, para que consuele y llene de valor a los que padecen la terrible enfermedad del cáncer y encuentren en sus sufrimientos su presencia salvadora y su ternura y misericordia sin límites. Y si es su voluntad y así conviene a su salvación, les sane físicamente. Nos acogemos, confiados, a tu intercesión. Amén.
