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Calendario de noviembre

Calendario litúrgico

Santo del día, 10 de noviembre: San León Magno, papa y doctor de la Iglesia

Memoria

† 10 de noviembre de 461

Es una memoria, la celebración habitual del santo en el día que le corresponde dentro del calendario de la Iglesia.

León era originario de la Tuscia, la actual Toscana. Cuando murió el papa Sixto III, él estaba de misión diplomática en la Galia; lo eligieron Papa en su ausencia y fue consagrado el 29 de septiembre del año 440. Gobernó la Iglesia veintiún años, en pleno derrumbe del Imperio romano de Occidente, y la sostuvo con una claridad que le valió el nombre de Magno, el Grande.

Su momento más recordado es el Concilio de Calcedonia, en el año 451, la asamblea más importante celebrada hasta entonces en la historia de la Iglesia. León no viajó, pero envió su carta dogmática al obispo Flaviano de Constantinopla, el llamado Tomo a Flaviano. Frente a las herejías cristológicas del momento, allí afirmó que Cristo es plenamente Dios, consustancial al Padre, y plenamente hombre, consustancial a nosotros, en una sola persona. Cuando la carta se leyó en el aula, los obispos se pusieron de pie y exclamaron: «Pedro ha hablado por boca de León».

También le tocó defender a Roma con las manos vacías. En el 452 salió al encuentro de Atila y su ejército huno en el norte de Italia y lo convenció de retirarse. Tres años después, en el 455, no pudo impedir la entrada de los vándalos de Genserico, pero logró que no incendiaran la ciudad ni saquearan las grandes basílicas. De su enorme trabajo pastoral se conservan casi cien sermones y unas ciento cincuenta cartas, en un latín limpio y elegante que todavía se lee con gusto.

Murió el 10 de noviembre del año 461 y fue enterrado junto a la tumba de san Pedro. El papa Benedicto XIV lo proclamó doctor de la Iglesia en 1754. Su memoria se celebra el 10 de noviembre.

Oración a San León Magno

Dios nuestro, que no permites que las fuerzas del mal prevalezcan sobre la Iglesia, edificada sobre la sólida piedra de los apóstoles; por la intercesión del papa san León, concede a tu pueblo permanecer fiel a tu verdad y gozar siempre de la paz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

San Andrés Avelino, presbítero teatino

Conmemoración

1521 – 10 de noviembre de 1608

Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.

Andrés Avelino nació en Castronuovo, en el reino de Nápoles, en 1521. Fue sacerdote y trabajó primero en los tribunales eclesiásticos de Nápoles. Cuenta la tradición que una mentira dicha en un juicio, por pequeña que fuera, lo dejó tan inquieto que decidió dejar el foro y cambiar de vida. Entró entonces en la comunidad de los padres teatinos, fundada por san Cayetano, y allí pasó el resto de sus días.

Su trabajo fue el de un pastor común y constante: confesar, predicar, formar novicios, reformar conventos, acompañar a la gente sencilla de Nápoles. Fue superior de su comunidad y ayudó a extender los teatinos a Milán y Piacenza. San Carlos Borromeo, arzobispo de Milán, fue amigo íntimo suyo y le pedía consejo en los asuntos más importantes de la Iglesia. Se le atribuye una fidelidad tenaz al voto de hacer siempre lo que pareciera más agradable a Dios, renovado cada día.

El 10 de noviembre de 1608, cuando empezaba a celebrar la Misa, sufrió un ataque de apoplejía. Alcanzó a recibir la comunión y murió poco después, a los ochenta y ocho años. Esa muerte al pie del altar marcó su devoción: desde entonces se lo invoca contra la muerte repentina. Fue beatificado por Urbano VIII en 1624, apenas dieciséis años después de morir, y canonizado por Clemente XI en 1712. Su fiesta se celebra el 10 de noviembre, aunque hoy no figura en el Calendario Romano General.

Invocado contra la muerte repentina y la apoplejía.

Oración a San Andrés Avelino

San Andrés Avelino, tú caíste sirviendo en el altar y moriste con el Señor en los labios. Pide por nosotros para que la muerte no nos encuentre distraídos. Acompaña a los que se van de golpe y a los que quedan sin poder despedirse. Y que nuestro último gesto, como el tuyo, sea recibir a Cristo. Amén.

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