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Calendario de septiembre

Calendario litúrgico

Santo del día, 10 de septiembre: San Nicolás de Tolentino, presbítero

Conmemoración

c. 1245 – 10 de septiembre de 1305

Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.

Nicolás nació hacia 1245 en Sant'Angelo in Pontano, en la región italiana de las Marcas. Sus padres, ya mayores y sin hijos, habían peregrinado al santuario de san Nicolás de Bari para pedir uno; por eso le pusieron ese nombre y su madre prometió dedicarlo al servicio de Dios. Siendo adolescente escuchó predicar a un ermitaño agustino y decidió entrar en la Orden de San Agustín. Hizo la profesión religiosa antes de cumplir los dieciocho años y fue ordenado sacerdote en 1271, en el convento de Cingoli.

Poco después lo destinaron a Tolentino, y allí se quedó unos treinta años, hasta su muerte. No hizo carrera ni fundó nada. Predicaba casi a diario, en la calle y en la iglesia, con palabras sencillas; confesaba durante horas; visitaba enfermos, presos y hospitales. Vivía con una austeridad severa y una mansedumbre que a todos llamaba la atención. Una parte muy grande de su oración la dedicó a interceder por los difuntos, y de ahí viene el título con que se lo conoce: protector de las ánimas del purgatorio.

De él viene también la costumbre de los panecillos de san Nicolás: bendecía pan y lo repartía a los enfermos, y todavía hoy en su fiesta se bendicen y se reparten panecillos. Murió en Tolentino el 10 de septiembre de 1305 y fue sepultado en la iglesia de su convento; al exhumar el cuerpo en 1345 lo encontraron incorrupto. El papa Eugenio IV lo canonizó en 1446: fue el primer agustino elevado a los altares.

Patrono de las almas del purgatorio.

Oración a San Nicolás de Tolentino

San Nicolás de Tolentino, tú que pasaste la vida rezando por los difuntos y repartiendo pan a los enfermos, intercede por las almas de nuestros seres queridos que ya partieron. Alcánzales el descanso y la luz de Dios. Y a nosotros, que todavía caminamos, danos tu paciencia y tu mansedumbre. Amén.

Beatos mártires de Nagasaki (Carlos Spínola, Sebastián Kimura y compañeros)

Conmemoración

† 10 de septiembre de 1622

Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.

El 10 de septiembre de 1622 ocurrió en Nagasaki lo que la historia de la Iglesia en Japón llama el Gran Martirio. Después de décadas de tolerancia, el poder político había prohibido el cristianismo y perseguía a los misioneros extranjeros y a los cristianos japoneses que los escondían en sus casas. Ese día fueron ejecutados en la colina de Nishizaka nueve jesuitas, seis dominicos, cuatro franciscanos y varios cristianos laicos, después de haber presenciado la decapitación de una treintena de fieles.

Entre los que murieron quemados en el poste estaban el jesuita italiano Carlos Spínola, que llevaba años trabajando en Japón y había pasado cuatro años en prisión antes de morir, y Sebastián Kimura, el primer sacerdote japonés de la Compañía de Jesús, nieto de uno de los primeros bautizados por san Francisco Javier. Con ellos murieron también familias enteras: matrimonios con sus hijos, gente sencilla que solo había dado alojamiento a un sacerdote.

La persecución continuó durante años y dejó cientos de mártires. Los papas Pío IX y León XIII reconocieron el culto público de un gran número de ellos, jesuitas, franciscanos, dominicos, agustinos y laicos. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano el 10 de septiembre.

Oración a Beatos mártires de Nagasaki (Carlos Spínola

Señor, los mártires de Nagasaki entregaron la vida antes que esconder tu nombre, y muchos de ellos murieron en familia, padres e hijos juntos. Fortalece a los cristianos que hoy viven la fe con miedo. Danos valor sereno para no negarte en lo pequeño de cada día. Amén.

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