Calendario litúrgico
Santo del día, 11 de mayo: San Mayolo de Cluny, abad
Conmemoraciónc. 906 – 11 de mayo de 994
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Mayolo nació en Valensole, en la Provenza, hacia el año 906, en una familia noble y acomodada. Quedó huérfano siendo muy joven. Estudió en la escuela de Lyon, una de las mejores de su tiempo, y allí se formó en filosofía y teología. De regreso en Mâcon, el obispo Bernón lo hizo canónigo y después arcediano. En ese cargo se ocupaba de repartir las limosnas entre los pobres y llegó a vender bienes propios para socorrerlos.
Le ofrecieron el obispado de Besançon y lo rechazó. Prefirió entrar como monje en la abadía de Cluny, fundada en 910. Allí fue bibliotecario y hombre de confianza del abad Aimardo, que había quedado ciego y no podía gobernar; hacia el año 954 Mayolo asumió el gobierno de la abadía y lo ejerció cerca de cuarenta años. Bajo su mano Cluny creció en disciplina y en fama. Mayolo extendió la reforma cluniacense a monasterios de Francia, Alemania e Italia: visitaba las casas, corregía abusos, ponía abades regulares y devolvía a los monjes la observancia de la Regla de san Benito. Papas y emperadores pidieron su consejo. Cuando le propusieron ser Papa, dijo que no.
Murió el 11 de mayo del año 994 en Souvigny, en Borgoña, cerca de los noventa años, cuando iba camino de París a reformar la abadía de Saint-Denis por encargo del rey Hugo Capeto. Su tumba en Souvigny se volvió enseguida lugar de peregrinación y su culto fue uno de los más importantes de Cluny; nunca hubo un proceso formal de canonización, sino el reconocimiento espontáneo de la Iglesia de su tiempo. El Martirologio Romano lo recuerda el 11 de mayo como abad firme en la fe y lleno de caridad, reformador de numerosos monasterios de Francia y de Italia.
Oración a San Mayolo de Cluny
Señor, tú diste a san Mayolo un corazón sereno para gobernar y manos abiertas para dar. Concédenos su misma libertad frente a los honores y su misma paciencia con los demás. Que sepamos reformar primero nuestra propia vida antes de pedir cambios a nadie. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
San Ignacio de Láconi, religioso capuchino
Conmemoración17 de diciembre de 1701 – 11 de mayo de 1781
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Nació el 17 de diciembre de 1701 en Láconi, un pueblo del interior de Cerdeña, y en el bautismo recibió el nombre de Vicente. Fue el segundo de nueve hermanos, hijo de Matías Peis Cadello y Ana María Sanna Casu, campesinos pobres y muy creyentes. A los dieciocho años cayó gravemente enfermo y prometió a Dios hacerse fraile si sanaba. Sanó y olvidó la promesa. Dos años después el caballo que montaba se desbocó junto a un barranco y se detuvo en seco; Vicente entendió el aviso.
El 3 de noviembre de 1721 se presentó en el convento de los capuchinos. Al principio lo rechazaron por su complexión débil, pero fue admitido y el 10 de noviembre tomó el hábito con el nombre de fray Ignacio. Desde 1741 y durante cuarenta años recorrió las calles de Cagliari pidiendo limosna para el convento y para los pobres. Ese oficio humilde lo convirtió en una figura conocida de la ciudad: la gente lo paraba para pedirle consejo, para reconciliarse, para que rezara por un enfermo. En 1779 quedó ciego y ya no pudo salir a pedir, pero siguió cumpliendo la Regla como los demás frailes hasta el final.
Murió en Cagliari el 11 de mayo de 1781, a los ochenta años. Pío XII lo beatificó en 1940 y lo canonizó el 21 de octubre de 1951. Se le venera como patrono de los estudiantes sardos. Su fama no vino de obras grandes ni de escritos, sino de haber hecho durante décadas, con alegría, el trabajo más pequeño que le podían dar.
Patrono de los estudiantes de Cerdeña.
Oración a San Ignacio de Láconi
San Ignacio de Láconi, tú pediste pan de puerta en puerta durante cuarenta años sin perder la paz. Enséñanos a hacer bien las tareas pequeñas y a no medir nuestro valor por lo que logramos. Acompaña a los que trabajan sin que nadie los vea. Ruega por nosotros ante el Señor. Amén.
