Calendario litúrgico
Santo del día, 12 de marzo: San Maximiliano de Tebeste, mártir
Conmemoraciónc. 274 – 295
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Maximiliano nació hacia el año 274 en Tebeste —hoy Tébessa, en el este de Argelia—, ciudad de la provincia romana de Numidia. Era hijo de Fabio Víctor, veterano del ejército. Por ley, el hijo de un veterano debía servir también, y a los veintiún años lo llevaron ante el procónsul Dion para tomarle la medida y el juramento militar.
Maximiliano se negó. «No puedo ser soldado de este mundo, porque soy soldado de Cristo», respondió. El procónsul insistió una y otra vez y le ofreció la insignia de plomo de los reclutas; él la rechazó diciendo que ya llevaba la señal sagrada de Cristo. Dion lo amenazó con la muerte y él no cambió de respuesta. La sentencia fue por rehusar el juramento militar. Lo decapitaron el 12 de marzo de 295. Tenía veintiún años, tres meses y dieciocho días.
Una mujer llamada Pompeyana consiguió el cuerpo, lo llevó a Cartago y lo enterró cerca de la tumba de san Cipriano. Su padre volvió a casa dando gracias por haber podido ofrecer a Dios un hijo así, y murió poco después.
Su Passio —el acta del interrogatorio— es uno de los documentos más valiosos de la Iglesia antigua: un relato sobrio, casi taquigráfico, sin adornos retóricos, escrito por alguien contemporáneo de los hechos. Por eso Maximiliano se recuerda como el primer objetor de conciencia del que tenemos constancia escrita. Su caso no es una anécdota militar: es la pregunta, muy temprana, de qué hace un cristiano cuando el Estado le pide algo que su conciencia no puede dar.
Patrono de los objetores de conciencia y de quienes trabajan por la no violencia.
Oración a San Maximiliano de Tebeste
Dios de la paz, san Maximiliano prefirió morir antes que jurar contra su conciencia. Danos claridad para reconocer lo que no podemos hacer y calma para decirlo sin violencia. Sostén a quienes hoy pagan caro el ser fieles a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
San Luis Orione, presbítero
Conmemoración1872 – 1940
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Luis Orione nació el 23 de junio de 1872 en Pontecurone, en el norte de Italia, en una familia pobre. Siendo adolescente pasó tres años en el oratorio de Valdocco, en Turín, junto a san Juan Bosco. Después entró en el seminario de Tortona y, todavía seminarista, abrió en 1892 un oratorio para los muchachos del barrio y en 1893 un colegio para chicos pobres. Fue ordenado sacerdote el 13 de abril de 1895 y celebró su primera misa rodeado de esos mismos jóvenes.
De ahí nació la Pequeña Obra de la Divina Providencia, reconocida canónicamente en 1903, con los Hijos de la Divina Providencia. En 1915 fundó las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad y en 1927 las Hermanas Sacramentinas Adoradoras ciegas. Levantó los «Pequeños Cottolengos», casas abiertas a enfermos y a personas con discapacidad que nadie más quería recibir. Trabajó entre los escombros del terremoto de Mesina de 1908, que dejó cerca de noventa mil muertos, recogiendo huérfanos. Envió a sus religiosos a Brasil desde 1913 y luego a Argentina, Uruguay, Inglaterra y Albania; en el Cono Sur su obra sigue siendo muy conocida.
Trabajó hasta agotarse. Enfermo del corazón, lo mandaron a descansar junto al mar y allí murió, en San Remo, el 12 de marzo de 1940. Juan Pablo II lo beatificó el 26 de octubre de 1980 y lo canonizó el 16 de mayo de 2004.
Oración a San Luis Orione
Dios providente, san Luis Orione veía a tu Hijo en cada pobre que llamaba a su puerta. Danos su corazón despierto, sus manos rápidas y su confianza en ti cuando faltan los medios. Que nadie encuentre cerrada nuestra casa. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
