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Calendario de septiembre

Calendario litúrgico

Santo del día, 16 de septiembre: San Cornelio, papa y mártir

Memoria

† 253

Es una memoria, la celebración habitual del santo en el día que le corresponde dentro del calendario de la Iglesia.

Cornelio fue elegido obispo de Roma en el año 251, después de que la sede quedara vacía más de un año por la persecución del emperador Decio, en la que murió el papa Fabián. Le tocó gobernar a una Iglesia herida y dividida.

El conflicto más grave de su pontificado fue el de los «lapsi», los cristianos que habían cedido durante la persecución y luego pedían volver. El presbítero romano Novaciano sostenía que ya no había perdón para ellos y se hizo elegir obispo por su cuenta, provocando un cisma. Cornelio, apoyado por san Cipriano de Cartago y por san Dionisio de Alejandría, defendió el camino contrario: a quien se arrepiente se le abre la puerta, aunque sea después de una penitencia larga. Un sínodo de unos sesenta obispos de Italia reunido en Roma respaldó su elección y su criterio. De su correspondencia se conservan dos cartas suyas y nueve de Cipriano; en una de ellas Cornelio describe a la comunidad de Roma con cuarenta y seis presbíteros, siete diáconos, siete subdiáconos, cuarenta y dos acólitos y más de mil quinientas viudas y personas necesitadas que la Iglesia sostenía.

Cuando la persecución se reavivó, Cornelio fue desterrado a Centumcellae, la actual Civitavecchia. Allí murió en el año 253. Las fuentes antiguas no coinciden sobre su muerte: el catálogo liberiano da a entender que murió a causa de los sufrimientos del destierro, mientras relatos posteriores dicen que fue decapitado. La Iglesia lo contó desde el principio entre los mártires, y así lo llamó Cipriano. Fue sepultado en Roma, en la cripta de Lucina, junto a las catacumbas de San Calixto, con una inscripción en latín. Su memoria se celebra unida a la de san Cipriano, el obispo africano que fue su gran apoyo.

Oración a San Cornelio

Dios nuestro, que diste a tu pueblo como pastores solícitos y mártires invictos a los santos Cornelio y Cipriano, por su intercesión, fortalece nuestra fe y constancia y concédenos trabajar generosamente por la unidad de la Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

San Cipriano de Cartago, obispo y mártir

Memoria

c. 200 – 258

Es una memoria, la celebración habitual del santo en el día que le corresponde dentro del calendario de la Iglesia.

Cipriano nació en el norte de África, probablemente en Cartago, hacia el año 200. Fue orador y maestro de retórica, hombre rico y conocido en la ciudad. Se hizo cristiano ya de adulto, guiado por un presbítero anciano llamado Cecilio, y recibió el bautismo hacia el año 246. Al convertirse repartió buena parte de sus bienes entre los pobres.

Hacia el 248 o 249 el pueblo lo eligió obispo de Cartago, pese a la oposición de algunos presbíteros. Cuando estalló la persecución de Decio en el 250, Cipriano se retiró a un escondite para seguir gobernando la Iglesia por carta; algunos se lo reprocharon, pero desde allí sostuvo a su comunidad. Terminada la persecución tuvo que enfrentar el problema de los cristianos que habían apostatado: contra el rigorismo de Novaciano, defendió que podían ser readmitidos después de una penitencia proporcionada, y apoyó al papa Cornelio en Roma. De esos años son sus escritos más conocidos, «De lapsis» y «De unitate ecclesiae», donde insiste en que la unidad de la Iglesia se sostiene en la comunión de los obispos. Durante la peste que golpeó a Cartago en el 252 organizó la atención de los enfermos y el entierro de los muertos, también de los paganos.

Bajo la persecución de Valeriano fue desterrado a Curubis en el año 257. Al año siguiente lo hicieron volver a Cartago. Comparecido ante el procónsul Galerio Máximo, se negó a renunciar a su fe y fue decapitado el 14 de septiembre del 258, el primer obispo de Cartago que murió mártir. Sus actas de martirio están entre las más antiguas y confiables que se conservan.

Oración a San Cipriano de Cartago

Dios nuestro, que diste a tu pueblo como pastores solícitos y mártires invictos a los santos Cornelio y Cipriano, por su intercesión, fortalece nuestra fe y constancia y concédenos trabajar generosamente por la unidad de la Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

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