Calendario litúrgico
Santo del día, 19 de julio: Santa Áurea de Córdoba
Conmemoraciónc. 810 – 19 de julio de 856
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Áurea nació en Córdoba hacia el año 810, en una familia mixta: su padre era un árabe musulmán de buena posición social y su madre, Artemia, cristiana. Cuando enviudó, Artemia se retiró con la pequeña Áurea al monasterio de Santa María de Cuteclara, en las afueras de la ciudad. Allí Áurea vivió unos treinta años de vida religiosa, en silencio y oración.
Eran los años de los mártires de Córdoba: entre 850 y 859, bajo los emires Abderramán II y Mohamed I, cuarenta y ocho cristianos fueron ejecutados por desafiar la ley islámica. Casi todo lo que sabemos de ellos lo escribió san Eulogio de Córdoba, testigo contemporáneo y él mismo uno de los últimos martirizados. Eulogio dejó constancia de la historia de Áurea. Sus dos hermanos, Adolfo y Juan, habían muerto mártires años antes.
En 856 alguien la denunció por haber vuelto a la fe cristiana. Llevada ante el juez y amenazada con la tortura, Áurea flaqueó: aceptó lo que le pedían para salvar la vida. Pero de regreso al monasterio no pudo con el remordimiento. Volvió al tribunal por su propia voluntad, se retractó de lo que había dicho y confesó abiertamente que era cristiana. La decapitaron el 19 de julio de 856. Su cuerpo fue arrojado al Guadalquivir, como se hacía entonces para impedir que los cristianos veneraran los restos. Su historia se recuerda no por una fortaleza sin fisuras, sino por lo contrario: por el coraje de volver después de haber cedido.
Oración a Santa Áurea de Córdoba
Santa Áurea de Córdoba, tú tuviste miedo y cediste, y luego volviste a decir la verdad aunque te costara la vida. Alcánzanos la gracia de levantarnos cada vez que fallamos. Que ninguna caída nos convenza de que ya no hay camino de regreso. Sostén a quienes hoy sufren por creer. Amén.
Santa Macrina la Joven
Conmemoraciónc. 330 – 379
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Macrina nació hacia el año 330 en Capadocia, en la actual Turquía, dentro de una de las familias más notables de la historia cristiana. Era la hija mayor de Basilio y de Emelia, nieta de santa Macrina la Mayor y hermana de dos Padres de la Iglesia: san Basilio el Grande y san Gregorio de Nisa. También lo fue de san Pedro de Sebaste.
A los doce años su padre le arregló un matrimonio con un joven abogado de buena familia. El prometido murió de repente poco después, y Macrina decidió no casarse: se consagró a la virginidad y a buscar la perfección cristiana. Cuando murió su padre, la familia se trasladó a una finca a orillas del río Iris, en el Ponto. Allí, con su madre, sus sirvientas y otras compañeras, organizó una vida común de ascesis estricta, oración y meditación de la Escritura. Macrina terminó dirigiendo esa comunidad, una de las primeras de su tipo en Oriente.
Su influencia sobre sus hermanos fue decisiva. Basilio volvió de sus estudios brillante y algo engreído, y fue Macrina quien lo empujó hacia la vida monástica; de esa raíz salió después la regla monástica basiliana, que sigue vigente en el Oriente cristiano. A fines del año 379, de regreso de un sínodo en Antioquía, Gregorio de Nisa visitó a su hermana y la encontró gravemente enferma. Murió poco después. Gregorio escribió entonces el "Diálogo sobre el alma y la resurrección", donde Macrina aparece como maestra hablando del alma, la muerte y la resurrección. Su memoria se celebra el 19 de julio.
Oración a Santa Macrina la Joven
Santa Macrina, maestra serena de tus propios hermanos, tú enseñaste sin cátedra y guiaste sin ruido. Danos hambre de la palabra de Dios y sencillez para aprender de quien tenemos al lado. Sostén a las mujeres que sostienen la fe de sus familias. Y ayúdanos a mirar la muerte con la esperanza con que tú la miraste. Amén.
