Calendario litúrgico
Santo del día, 2 de abril: San Francisco de Paula, ermitaño
Memoria libre1416 – 1507
Es una memoria libre: su celebración es opcional y puede hacerse o dejarse según el lugar y la comunidad.
Francisco nació en 1416 en Paula, un pueblo de Calabria, en el sur de Italia. Sus padres llevaban años sin poder tener hijos y le habían pedido un hijo a san Francisco de Asís; por eso le pusieron su nombre. Siendo niño se le hinchó gravemente un ojo y ellos prometieron que, si sanaba, pasaría un año vestido con el hábito franciscano. Sanó, y a los trece años cumplió la promesa en un convento franciscano.
Después hizo un viaje a Asís y a Roma, y al volver se retiró a vivir solo. Se instaló en una cueva junto al mar, cerca de Paula, y pasó allí unos seis años en oración y penitencia. Hacia 1435 se le unieron dos compañeros. Levantaron tres celdas y una capilla, y la comunidad fue creciendo. En 1454 construyeron un monasterio con permiso del arzobispo. La Santa Sede aprobó el grupo en 1474 como Ermitaños de San Francisco de Asís, y en 1492 Francisco cambió el nombre por el de Mínimos: quería que sus frailes fueran los más pequeños de la casa de Dios. A los tres votos de pobreza, castidad y obediencia les añadió un cuarto, muy suyo: vivir en cuaresma perpetua, sin carne ni lácteos durante todo el año.
Su fama llegó a Francia. El rey Luis XI, gravemente enfermo y aterrado ante la muerte, lo hizo llamar, y el papa Sixto IV le ordenó ir. Francisco lo acompañó hasta el final y lo ayudó a morir en paz. Ya no volvió a Italia. Se quedó en Francia, asesorando a la corte y trabajando por la paz entre Francia y Bretaña y entre Francia y España, mientras seguía viviendo con la misma austeridad de siempre. Murió el 2 de abril de 1507 en Plessis-lès-Tours, con noventa y un años. El papa León X lo canonizó el 1 de mayo de 1519, apenas doce años después.
Patrono de la gente de mar y de los navegantes.
Oración a San Francisco de Paula
Dios nuestro, recompensa de los humildes, que has elevado a san Francisco de Paula a la gloria de tus santos, concédenos, por sus méritos y ejemplos, alcanzar los premios prometidos a los humildes de corazón. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
San Pedro Calungsod, mártir
Conmemoraciónc. 1654 – 1672
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Pedro Calungsod nació hacia 1654 en las Bisayas, en Filipinas. Era un muchacho común de una familia pobre. Se formó como catequista en una escuela de los jesuitas: aprendió la doctrina, a leer y escribir, a cantar y a dibujar, todo puesto al servicio de la enseñanza de la fe.
En 1668, con unos catorce años, se embarcó con el padre jesuita Diego Luis de San Vítores y un grupo de catequistas jóvenes rumbo a las islas Marianas. Iban a anunciar el Evangelio al pueblo chamorro. La misión fue dura: hambre, aislamiento, hostilidad creciente y rumores de que el agua del bautismo mataba a los niños. Pedro se quedó. Siguió catequizando y bautizando durante cuatro años.
El 2 de abril de 1672, en la aldea de Tumon, en Guam, Pedro y el padre San Vítores fueron a bautizar a una niña recién nacida. La madre lo aceptaba; el padre, un jefe llamado Matapang, no. Los atacó con lanzas y machetes. Según los testigos, Pedro era ágil y pudo haber escapado, pero no quiso dejar solo al sacerdote. Lo hirieron primero a él; San Vítores alcanzó a darle la absolución antes de ser asesinado también. Los cuerpos fueron arrojados al mar y nunca se recuperaron. Tenía alrededor de diecisiete años. Juan Pablo II lo beatificó el 5 de marzo de 2000 y Benedicto XVI lo canonizó en Roma el 21 de octubre de 2012. Es el segundo santo filipino, después de san Lorenzo Ruiz.
Oración a San Pedro Calungsod
San Pedro Calungsod, muchacho valiente, tú enseñaste la fe siendo casi un niño y no abandonaste a tu compañero en el peligro. Pide por los jóvenes que hoy tienen miedo de decir en qué creen. Pide por los catequistas que trabajan sin que nadie los vea. Y alcánzanos la fidelidad tranquila que tú tuviste hasta el final. Amén.
