Calendario litúrgico
Santo del día, 22 de enero: San Vicente, diácono y mártir
Memoria libre† 304
Es una memoria libre: su celebración es opcional y puede hacerse o dejarse según el lugar y la comunidad.
Vicente nació en Hispania en el siglo III, probablemente en Huesca, en una familia noble. Recibió una buena formación y fue confiado desde joven al obispo Valero de Zaragoza, quien lo ordenó diácono y le encomendó la predicación, pues al obispo le costaba hablar en público. Su nombre, en latín, significa el que vence.
Durante la persecución de Diocleciano, el gobernador Daciano hizo arrestar a Valero y a Vicente y los trasladó encadenados a Valencia. En el interrogatorio fue Vicente quien respondió por los dos, con una firmeza que enfureció al gobernador. Valero fue enviado al destierro; Vicente, en cambio, fue sometido a torturas atroces: el potro, garfios de hierro que desgarraron su cuerpo y un lecho de metal ardiente. Nada pudo doblegarlo. Murió en la cárcel, en enero del año 304, sin haber renegado de su fe ni entregado los libros sagrados.
Su fama se extendió muy pronto por toda la Iglesia. Padres como san Agustín, san Ambrosio y san León Magno predicaron sobre él, y se le cuenta, junto a san Esteban y san Lorenzo, entre los tres grandes diáconos mártires de la cristiandad. Sobre el lugar de su sepultura en Valencia se levantó una basílica, y la tradición señala que sus reliquias fueron llevadas siglos después a Lisboa, en 1173, para protegerlas. Es venerado como patrono de Valencia y protector de los pobres y desamparados.
Patrono de Valencia; protector de los pobres, los huérfanos y las viudas
Oración a San Vicente
Dios eterno, que coronaste a tu diácono san Vicente con la victoria del martirio, concédenos vencer, como él, las pruebas de cada día con la fuerza de tu Espíritu. Que ningún sufrimiento nos aparte de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Beata Laura Vicuña
Memoria libre1891 – 1904
Es una memoria libre: su celebración es opcional y puede hacerse o dejarse según el lugar y la comunidad.
Laura Vicuña nació en Santiago de Chile el 5 de abril de 1891. Tras la muerte de su padre, su madre, Mercedes, emigró con sus dos hijas a la Patagonia argentina, donde quedó bajo la dependencia de Manuel Mora, un hacendado que la trataba con dureza. En 1900 Laura ingresó al colegio de las Hijas de María Auxiliadora en Junín de los Andes, en Neuquén. Allí floreció: hizo su primera comunión a los diez años y vivió su fe con una madurez sorprendente para su edad.
Al comprender la situación en que vivía su madre, alejada de los sacramentos, Laura ofreció en secreto su vida a Dios por su conversión. Soportó con paciencia el acoso de Mora y una salud cada vez más frágil. Debilitada por la enfermedad, murió en Junín de los Andes el 22 de enero de 1904, antes de cumplir trece años. Poco antes de morir le confió a su madre el ofrecimiento que había hecho por ella. El día del funeral, Mercedes volvió a los sacramentos y comenzó una vida nueva.
Sus restos descansan en la capilla de las Hijas de María Auxiliadora en Bahía Blanca, Argentina, adonde fueron trasladados en 1956. San Juan Pablo II la beatificó el 3 de septiembre de 1988, tras reconocerse la curación milagrosa de la religiosa Ofelia Lobos. Laura es uno de los rostros más queridos de la santidad joven latinoamericana: una niña que entendió que el amor se demuestra dando la vida.
Invocada por los jóvenes y por quienes piden la conversión de un ser querido
Oración a Beata Laura Vicuña
Señor Jesús, que concediste a la beata Laura Vicuña un amor capaz de ofrecer la vida por la salvación de su madre, danos un corazón generoso como el suyo. Por su intercesión, te pedimos la conversión de nuestros seres queridos y la gracia de confiar siempre en ti. Amén.
