Calendario litúrgico
Santo del día, 23 de abril: San Jorge, mártir
Memoria libre† c. 303
Es una memoria libre: su celebración es opcional y puede hacerse o dejarse según el lugar y la comunidad.
De san Jorge se sabe poco con certeza y se cuenta muchísimo. Lo firme es esto: hubo un mártir llamado Jorge venerado desde muy antiguo en Lida, la antigua Diospolis, en Palestina, la actual Lod, en Israel. Los peregrinos de los siglos VI al VIII visitaban allí su sepulcro, y hay inscripciones y templos dedicados a él en Siria, Mesopotamia y Egipto desde fecha temprana. Una inscripción griega del año 368 ya habla de una iglesia de los santos y triunfantes mártires Jorge y compañeros. Su martirio se sitúa hacia el año 303, en la persecución de Diocleciano, aunque algunos estudios lo colocan antes.
Los relatos de su vida son otra cosa. Las llamadas actas de san Jorge cuentan tormentos increíbles y resurrecciones repetidas; ya el año 496 un decreto romano las clasificaba entre los libros apócrifos, y los historiadores modernos las consideran inservibles para reconstruir su historia. La tradición más difundida lo presenta como soldado romano que, al publicarse el edicto de persecución, repartió sus bienes entre los pobres, confesó su fe y fue torturado y decapitado.
El episodio del dragón, el más famoso de todos, es tardío: aparece recién en los siglos XII o XIII, sobre todo por la Leyenda Dorada, y funciona como una imagen del cristiano que vence al mal, no como un hecho histórico.
Que la historia sea escasa no le quita fuerza al culto. La Iglesia lo venera desde Oriente hasta Occidente el 23 de abril, y su nombre está en el corazón de pueblos enteros: es patrono de Inglaterra, de los soldados y de los scouts, y se lo invoca en la lucha contra el mal. Su celebración es memoria libre en el calendario de la Iglesia.
Patrono de Inglaterra, de los soldados y de los scouts.
Oración a San Jorge
Padre, proclamamos tu poder y humildemente te pedimos que, así como san Jorge imitó a tu Hijo en su pasión, nos ayude generosamente en nuestra debilidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
San Adalberto de Praga, obispo y mártir
Memoria librec. 956 – 23 de abril de 997
Es una memoria libre: su celebración es opcional y puede hacerse o dejarse según el lugar y la comunidad.
Adalberto nació hacia el año 956 en Libice, en Bohemia, en una familia noble. Su nombre de bautismo era Vojtech. Lo enviaron a estudiar a Magdeburgo, con el arzobispo Adalberto, que le dio su propio nombre en la confirmación. Todavía joven, hacia el año 982, fue puesto al frente de la Iglesia de Praga. Repartía las rentas de la diócesis en cuatro partes: para los templos, para el clero, para los pobres y para su propio sustento.
Su empeño en reformar las costumbres del clero y de los nobles le trajo enemigos. Dejó la sede y viajó a Roma, donde entró en un monasterio con su hermano Gaudencio; un encuentro con el abad Mayolo de Cluny lo había marcado. Volvió a Praga y fundó en 993 la abadía benedictina de Brevnov. Poco después estalló un nuevo conflicto: excomulgó a quienes habían violado el derecho de asilo de la iglesia para matar a una mujer acusada de adulterio, y tuvo que marcharse otra vez.
Ya no regresó. Predicó entre húngaros y polacos y después partió hacia el Báltico, a evangelizar a los prusianos paganos. Allí lo mataron el 23 de abril del año 997, junto con dos compañeros, por no abandonar a los convertidos. El duque Boleslao el Intrépido rescató su cuerpo y lo llevó a Gniezno, en Polonia, donde fue sepultado; parte de sus reliquias pasó después a la catedral de Praga.
Es venerado con enorme honor en Chequia, Polonia, Hungría y Alemania. San Juan Pablo II celebró en Gniezno, en 1997, el milenario de su martirio, y lo presentó como uno de los que pusieron los cimientos de la identidad cristiana de Europa. Su celebración es memoria libre.
Oración a San Adalberto de Praga
Dios nuestro, tú otorgaste la corona del martirio al obispo san Adalberto, que supo guiar a su pueblo con fervoroso celo pastoral; concédenos, por su intercesión, que a los pastores no les falte la obediencia del rebaño ni al rebaño la solicitud de los pastores. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
