Calendario litúrgico
Santo del día, 24 de noviembre: Santos Andrés Dung-Lac, presbítero, y compañeros, mártires
Memoria1791 – 21 de diciembre de 1839
Es una memoria, la celebración habitual del santo en el día que le corresponde dentro del calendario de la Iglesia.
El Evangelio llegó a Vietnam en el siglo XVI, llevado por misioneros de distintas órdenes religiosas. Echó raíces rápido y pronto empezó a costar caro. Durante los siglos XVII, XVIII y XIX se sucedieron las persecuciones: cincuenta y tres decretos imperiales contra los cristianos a lo largo de unos 261 años, entre 1625 y 1886. Se calcula que en ese periodo murieron alrededor de 130.000 cristianos vietnamitas. Fueron ejecutados obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, catequistas y laicos de toda condición, hombres y mujeres.
De esa multitud, la Iglesia eligió 117 nombres como representación de todos. Habían sido beatificados en cuatro tandas: 64 por León XIII en 1900, 8 por san Pío X en 1906, 20 más por Pío X en 1909 y 25 por Pío XII en 1951. San Juan Pablo II los canonizó a todos juntos el 19 de junio de 1988, en una ceremonia sin precedentes por el número. El grupo se compone de 96 vietnamitas (37 sacerdotes y 59 laicos), 11 dominicos españoles (6 obispos y 5 sacerdotes) y 10 misioneros franceses de las Misiones Extranjeras de París (2 obispos y 8 sacerdotes). Las formas de morir están documentadas con crudeza: 75 fueron decapitados, 22 estrangulados, 6 quemados vivos, 5 descuartizados y 9 murieron en la cárcel a causa de las torturas.
El primero de la lista, y el que da nombre a la memoria, es Andrés Dung-Lac, sacerdote vietnamita nacido en 1791. Era un convertido, y fue ordenado presbítero para servir a su propia gente en tiempos en que serlo equivalía a una condena. Murió el 21 de diciembre de 1839. La Iglesia los celebra a todos el 24 de noviembre, como memoria obligatoria del calendario general y de los calendarios de México, Perú y Ecuador.
Patronos de Vietnam y de los misioneros.
Oración a Santos Andrés Dung-Lac
Señor Dios, fuente y origen de toda paternidad, que otorgaste a los santos mártires Andrés y sus compañeros permanecer fieles a la cruz de tu Hijo hasta derramar su sangre, concédenos, por su intercesión, que propagando tu amor entre los hermanos podamos llamarnos y ser en verdad hijos tuyos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
