Calendario litúrgico
Santo del día, 25 de febrero: San Valerio del Bierzo (san Valerio de Astorga)
Conmemoración† c. 695
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Valerio nació en Astorga, en el noroeste de la península ibérica, durante el siglo VII. Era el tiempo del reino visigodo ya católico, y los monasterios de la comarca del Bierzo vivían un momento de gran fervor. Siendo joven quiso entrar en Compludo, el monasterio que había fundado san Fructuoso de Braga. No lo admitieron; las fuentes no explican por qué. Esa puerta cerrada marcó el resto de su vida.
En vez de volver atrás, Valerio eligió el camino de los antiguos eremitas. Se instaló en distintos lugares del Bierzo: primero junto a un castro cercano a Astorga y después en Ebronato, donde los fieles le levantaron un oratorio. Vivió de la oración, del ayuno y del trabajo de sus manos. Sus propios escritos cuentan que tuvo enfrentamientos duros con clérigos y vecinos de la comarca, y no los disimula: por eso su obra es uno de los testimonios más vivos que quedan de la Iglesia hispana de aquel siglo. Pasó sus últimos años junto al monasterio de San Pedro de Montes, la casa fundada por Fructuoso, y allí se guardaron después sus reliquias, en el altar mayor.
Valerio fue sobre todo un escritor. Dejó la vida de san Fructuoso, un conjunto abundante de máximas y consejos para los religiosos del Bierzo, el relato de las revelaciones de los monjes Máximo y Bonelo, y la historia del abad Donadeo. Sus manuscritos se conservaron en el monasterio de Carracedo y más tarde los custodió como un tesoro la iglesia de Oviedo. Murió a finales del siglo VII. Su memoria se celebra el 25 de febrero, sobre todo en León y en la diócesis de Astorga.
Oración a San Valerio del Bierzo (san Valerio de Astorga)
Señor, tú llamaste a san Valerio al silencio de los montes del Bierzo cuando las puertas de los hombres se le cerraron. Enséñanos a no amargarnos ante el rechazo y a buscarte en la oración sencilla de cada día. Que sus escritos, nacidos de una vida pobre y trabajada, nos animen a ser fieles cuando nadie nos mira. Por su intercesión, danos un corazón manso y perseverante. Amén.
Beato Sebastián de Aparicio
Memoria libre1502 – 1600
Es una memoria libre: su celebración es opcional y puede hacerse o dejarse según el lugar y la comunidad.
Sebastián de Aparicio nació el 20 de enero de 1502 en La Gudiña, en la provincia de Orense, Galicia. Sus padres, Juan Aparicio y Teresa Prado, eran campesinos pobres. Hacia 1533, con unos treinta y un años, se embarcó para Nueva España. Llegó a un territorio que apenas empezaba a organizarse: Puebla de los Ángeles se había fundado dos años antes.
Allí se ganó fama de gran jinete y de hombre hábil con el ganado. Puso a andar las primeras carretas del continente y abrió rutas de carga entre Veracruz y la Ciudad de México, y después hasta Zacatecas. Ese trabajo lo hizo rico, pero lo que la gente recordaba era otra cosa: pagaba bien a sus trabajadores y trataba con respeto a los indígenas, en una época en que casi nadie lo hacía. Ya mayor se casó dos veces, en ambos casos con muchachas pobres y sin dote, y quedó viudo las dos veces.
A finales de 1573 repartió sus tierras y sus bienes entre las clarisas y los pobres. Al año siguiente, con setenta y dos años, entró como novicio franciscano pese a la resistencia inicial de los frailes por su edad; profesó en 1575 como hermano lego. Pasó sus últimos veinticinco años recorriendo los caminos con su carreta pidiendo limosna para el convento de Puebla y evangelizando por el camino. Murió el 25 de febrero de 1600, a los noventa y ocho años, a causa de una hernia. Su cuerpo se conserva incorrupto en el templo de San Francisco de Puebla, en México. El papa Pío VI lo beatificó el 17 de mayo de 1789; su causa de canonización sigue abierta.
Patrono de los transportistas, choferes y charros; invocado también por las mujeres embarazadas.
Oración a Beato Sebastián de Aparicio
Beato Sebastián de Aparicio, tú abriste caminos en tierra nueva y los recorriste luego pidiendo pan para los pobres. Acompaña a quienes trabajan en la carretera y a los que viajan lejos de su casa. Enséñanos a desprendernos de lo que tenemos con la misma alegría con que tú lo repartiste. Cuida de las madres que esperan un hijo y de los que empiezan otra vez desde cero. Amén.
