Calendario litúrgico
Santo del día, 25 de mayo: San Beda el Venerable, presbítero y doctor de la Iglesia
Memoria librec. 672 – 25 de mayo de 735
Es una memoria libre: su celebración es opcional y puede hacerse o dejarse según el lugar y la comunidad.
Beda nació hacia el año 672 o 673 en Northumbria, en el noreste de la actual Inglaterra, cerca de Jarrow. A los siete años sus parientes lo entregaron al monasterio de Wearmouth y poco después pasó al de Jarrow, donde vivió el resto de su vida. Se formó con los abades Benito Biscop y Ceolfrido, dos hombres que habían traído libros de Roma y montado en aquel rincón del norte una biblioteca extraordinaria. Fue ordenado diácono a los diecinueve años y sacerdote a los treinta.
Casi no viajó. Enseñó, rezó el oficio con sus hermanos y escribió, y eso bastó para convertirlo en el hombre más sabio de su tiempo. Compuso comentarios bíblicos, tratados de cronología, obras de gramática y de música sacra. Su libro mayor es la Historia ecclesiastica gentis Anglorum, terminada en 731: el relato de cómo llegó la fe cristiana a Inglaterra, desde la época de César hasta sus propios días. Sigue siendo la base de casi todo lo que sabemos de aquel período.
Tenía una costumbre rara para su época: decía de dónde había sacado cada dato y citaba a sus fuentes por nombre. También fue quien popularizó contar los años a partir del nacimiento de Cristo, «antes» y «después», el modo en que todavía fechamos.
Murió en Jarrow el 25 de mayo de 735. Sus hermanos lo llamaron «el Venerable» ya en las dos generaciones siguientes a su muerte, por su sabiduría y su santidad. Fue enterrado en Jarrow y más tarde trasladado a la catedral de Durham, donde reposa. León XIII lo declaró doctor de la Iglesia el 13 de noviembre de 1899. Se lo tiene por padre de la historia inglesa y por el mayor exégeta de Occidente después de la época de los Padres.
Oración a San Beda el Venerable
Dios nuestro, que iluminas a tu Iglesia con la sabiduría del presbítero san Beda, concédenos ser guiados por sus enseñanzas y sostenidos por sus méritos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
San Gregorio VII, papa
Memoria librec. 1020 – 25 de mayo de 1085
Es una memoria libre: su celebración es opcional y puede hacerse o dejarse según el lugar y la comunidad.
Se llamaba Hildebrando y nació hacia el año 1020 en Sovana, en la Toscana, de familia modesta. Se formó en Roma, en el palacio de Letrán, y tomó el hábito benedictino. Durante años fue el hombre de confianza de varios papas: archidiácono, consejero, el que llevaba los asuntos difíciles. En abril de 1073 los cardenales reunidos lo eligieron papa en forma legítima y tomó el nombre de Gregorio. Fue consagrado el 29 de junio de ese año, fiesta de san Pedro y san Pablo.
La Iglesia que recibió estaba enferma de dos males: la simonía, es decir la compra y venta de cargos eclesiásticos, y la sujeción de los obispos al poder de los príncipes, que los nombraban a su gusto. Gregorio fue directo. En su primer sínodo, en 1074, condenó la simonía y la vida desordenada del clero. En 1075 prohibió que los laicos confirieran cargos eclesiásticos. Aquello tocaba el nervio del poder imperial y desató lo que se conoce como la querella de las investiduras.
El emperador Enrique IV se enfrentó a él y fue excomulgado en 1076. En enero de 1077, con sus propios nobles en contra, Enrique se presentó en el castillo de Canossa descalzo y vestido de penitente, y esperó tres días hasta que el papa lo absolvió el 28 de enero. La paz no duró. Enrique volvió a la carga, entró en Roma con un antipapa y Gregorio tuvo que refugiarse en Castel Sant'Angelo. Lo liberaron los normandos de Roberto Guiscardo en 1084, pero el saqueo que hicieron de la ciudad le costó al papa el apoyo de los romanos.
Murió desterrado en Salerno el 25 de mayo de 1085. Se le atribuyen estas palabras finales: «Amé la justicia y aborrecí la iniquidad; por eso muero en el exilio».
Oración a San Gregorio VII
Señor nuestro, concede a tu Iglesia el espíritu de fortaleza y el celo por la justicia que hiciste brillar en el papa san Gregorio, para que, apartándose del mal, practique cuanto es recto con libertad y amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Santa María Magdalena de Pazzi, virgen
Memoria libre2 de abril de 1566 – 25 de mayo de 1607
Es una memoria libre: su celebración es opcional y puede hacerse o dejarse según el lugar y la comunidad.
Catalina de Pazzi nació en Florencia el 2 de abril de 1566, en una de las familias más poderosas de la ciudad: su padre era Camilo Geri de Pazzi y su madre venía de los Buondelmonti. Desde niña rezaba mucho y buscaba estar sola con Dios, algo que en aquella casa no era fácil de entender.
En diciembre de 1582, con dieciséis años, entró en el monasterio carmelita de Santa María de los Ángeles, en Florencia. Recibió el hábito en 1583 y tomó el nombre de María Magdalena. Poco después llegó la enfermedad: una dolencia extraña le impedía acostarse, y tuvo que hacer los votos llevada en una camilla hasta el altar.
Desde 1584 vivió estados místicos prolongados, éxtasis que a veces duraban horas y en los que hablaba en voz alta. Sus hermanas empezaron a escribir lo que decía: quedaron cinco volúmenes manuscritos. Sorprende el nivel teológico de aquel lenguaje en una monja joven y sin estudios formales. A partir de 1586 atravesó una etapa larga de oscuridad interior durísima, que se describió como estar «en el foso de los leones»: sequedad, tentaciones y la sensación de que Dios la había dejado. Aun así siguió pidiendo con insistencia la renovación de la Iglesia y de sus pastores.
Fue maestra de novicias durante seis años y superiora desde 1604. La tuberculosis la tuvo tres años postrada, con grandes dolores, hasta su muerte el 25 de mayo de 1607, a los cuarenta y un años. Urbano VIII la beatificó en 1626 y Clemente IX la canonizó el 28 de abril de 1669. Su cuerpo, tenido por incorrupto, se venera en el monasterio que lleva su nombre en Careggi, Florencia.
Oración a Santa María Magdalena de Pazzi
Dios nuestro, que amas el don de la virginidad, tú enriqueciste con virtudes celestiales a santa María Magdalena, virgen, encendiéndola con el fuego de tu amor; concédenos que, al venerarla, lleguemos a imitar sus ejemplos de pureza y caridad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Novena a Santo Toribio Romo
Su fiesta se celebra hoy, 25 de mayo. La novena comienza el 16 de mayo.
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